Por: Eugenia Jiménez / milenio.com
Ciudad de México • A 10 años de haber canonizado a San Juan Diego, vidente del Tepeyac y patrono de los indígenas, aún no ha logrado integrarse al ranking de los santos más populares entre los mexicanos, ni ser reconocido por las comunidades autóctonas como su santo, porque no ven en su imagen “oficial” a un indígena, sino a un español, además de que tampoco han reunido los fondos suficientes para construir su santuario, terreno que fue bendecido por el ahora beato Juan Pablo II en su último viaje a México en 2002.